Entrevistas

Entrevista a la Dra. Begoña Mellado del Hospital Clínico de Barcelona

por Montserrat Montané

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Desde el año 2014, el Hospital Clínico de Barcelona ha abierto la puerta y ha establecido un lugar al arteterapia, en concreto en las áreas de oncología y hematología. Esta colaboración se ha llevado a cabo a través de la intervención de alumnos en prácticas de Máster en Arteterapia de Metáfora, algunos de las cuales han continuado después allí su labor como profesionales de esta disciplina.

La presencia del arteterapia en el ámbito hospitalario no es nueva, ya que desde hace bastantes años se han ido sucediendo experiencias de trabajo y de prácticas en numerosos centros. En el caso del Hospital Clínico de Barcelona, la diferencia en relación a los anteriores vínculos en este campo ha sido el hecho de que la iniciativa no ha surgido como una propuesta de formación o de arteterapeutas profesionales, sino de una doctora del mismo hospital, la Dra. Begoña Mellado.

Este hecho, posiblemente normal en otros países donde el arteterapia es una profesión reconocida, aquí es todavía destacable y significativo. Su iniciativa ha propiciado una relación especialmente
satisfactoria y fructífera, la cual deseamos tenga continuidad y expansión; pensando también, de cara a un futuro próximo, en la posibilidad de llegar a concretar proyectos de investigación sobre arteterapia.

La Dra. Mellado es oncóloga especializada en cáncer urológico, investigadora y profesora asociada de la Universidad de Barcelona. Es autora de numerosas publicaciones en revistas especializadas y está vinculada al mundo del arte desde muy joven.

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En primer lugar, muchas gracias por dedicarnos tu tiempo para esta entrevista. Como te decía, cuando hicimos la propuesta, en el equipo editorial pensamos que, en esta nueva edición de Inspira, sería muy interesante y coherente contar con tu punto de vista en relación a la experiencia de arteterapia en el Clínico, en especial porque los artículos de dos arteterapeutas que colaboraron con vosotros formarán parte del contenido de este sexto volumen.

Nos gustaría empezar haciéndoos algunas preguntas para ayudar al lector a conocer un poco vuestra escuela, de forma que pueda imaginar cómo trabajáis, para después ver qué papel juega la arteterapia en relación a lo que se ofrece globalmente a los niños que estudian con vosotros.

Ha sido un hecho relevante y avanzado que la iniciativa de hacer un espacio al arteterapia en un hospital haya surgido justo de una doctora. En otros países puede ser algo habitual, pero a pesar de las numerosas experiencias, aquí es todavía un hecho excepcional. ¿Qué te movió a tomar esa iniciativa?

El hecho de haber experimentado el efecto beneficioso de la práctica del arte en mi misma, me llevó a interesarme por el arteterapia. Por esa razón me puse en contacto contigo en un primer momento. Me interesaba el arteterapia, incluso para poderlo experimentar en uno mismo, y entonces surgió la opción de tener alumnas en prácticas. Vi que podía ayudar a ofrecer un apoyo diferente y complementario al que se da desde la medicina.

De forma ideal, y suponiendo que tuviéramos los medios necesarios, ¿cómo imaginas la colaboración entre el arteterapeuta y el equipo multidisciplinario del hospital?

La veo potencialmente como una herramienta más de apoyo al paciente. En otros países, como Estados Unidos o Gran Bretaña, el arteterapia está integrada y se ofrece como una ayuda complementaria al soporte médico o psicológico.

Puede tener un papel para ayudar a algunos pacientes a vivir mejor la vida, apreciar el tiempo de que disponemos, y a sostener y aceptar una situación tan difícil como es recibir un diagnóstico y tener que encarar el tratamiento.

Aun así, si desde el arteterapia la persona consigue más tranquilidad y aceptación, ¿sería posible que esta actitud afectara positivamente a los resultados?

La actitud es muy importante en la forma de vivir y de afrontar los tratamientos. No podemos decir que el arteterapia pueda afectar directamente a la evolución de la enfermedad, pero sí a estar más tranquilo y a vivir de otra forma.

¿Crees que debería haber un lugar para el trabajo desde el arteterapia con los familiares de los enfermos, tal vez en relación al ámbito hospitalario?

Es muy importante, aunque en el ámbito hospitalario no es fácil, pero sería muy bueno. Es lo de “cuidar al cuidador”. Los familiares o cuidadores a veces están en situaciones muy difíciles de sostener; pero si estas personas tienen un soporte, siempre será también un beneficio para el enfermo.

Lo que dices, de alguna forma enlaza con la siguiente pregunta. Desde esta idea de “cuidar al cuidador”, en algunas instituciones catalanas y en otros países, a menudo se crean grupos de arteterapia formados por miembros de los equipos multidisciplinares, con diferentes objetivos, como puede ser un tipo de supervisión, para ofrecer apoyo a todo lo que supone sostener el esfuerzo diario, para mejorar la relación entre los profesionales, etc. Aquí se hizo, por ejemplo, con el equipo de enfermeras de la Unidad de Paliativos del Hospital de Granollers. ¿Crees que podría ser útil una tarea de este tipo en un lugar como el Clínico?

Sí que sería muy positivo, a pesar de que es complicado porque son muchas horas laborables, y la gente busca esta opción fuera del espacio de trabajo. Pero sería interesante porque son profesionales con mucha carga.

¿Cómo ves las posibilidades para realizar trabajos de investigación en arteterapia en nuestro país, con el fin de facilitar su presencia y reconocimiento en el mundo sanitario?

Aunque cuesta, es muy importante para poder abrir camino y conseguir tener un lugar en los hospitales. Hacen falta estudios que demuestren su eficacia en este ámbito. Estaría bien que se pudieran llevar a cabo estudios en profundidad y con datos concretos.

En el Hospital Clínico se han hecho intervenciones desde el arteterapia de forma individual y en grupo en el área de oncología, y también en la unidad de paliativos. ¿Cómo valorarías cada una de ellas?

Cada una ha sido diferente. En el caso de pacientes individuales fue muy interesante ver la evolución en estas personas desde el principio hasta el final de las sesiones, y ver como se relacionaban de forma diferente con la enfermedad y con su familia.

En concreto, un paciente, que hizo sesiones durante mucho tiempo, ha querido continuar con arteterapia. De hecho, muchos de los pacientes que siguieron los programas individuales fueron hombres. Clásicamente, parece que siempre hacemos más terapia las mujeres, en cambio, encontré muy buena aceptación también en los señores.

En el caso de los grupos también ha sido una buena experiencia y los miembros de ellos han tenido interés en continuar.

En la sala de hospitalización fue una experiencia diferente. La mayoría eran pacientes paliativos. A pesar de que a menudo se trataba de una única sesión de una hora, fue muy impactante para nosotros ver como los pacientes, después de aquella hora de terapia, se sentían mucho mejor. Se pasaron unos test antes y después de las sesiones, donde podían valorar su estado. Todos manifestaron un efecto beneficioso del arteterapia. Así que pienso que es una opción que puede aportar mucho, a pesar de ser tan breve. Cabe destacar también que el arteterapeuta, en aquel momento estudiante en prácticas, Tobías Schwizgebel, tiene una forma de ser que inspira confianza y paz. A los pacientes les era fácil aceptar la sesión y era relevante ver como valoraban ese tiempo de forma tan positiva, justo en un momento radicalmente límite.

En el caso de que el arteterapia tuviera un lugar estable en el Hospital Clínico, en especial en el trabajo en oncología y con pacientes en fase terminal, ¿crees que sería útil que este profesional pudiera tener un rol de puente para mejorar la comunicación entre el paciente y sus familiares, o bien para trabajar las situaciones de duelo?

Sí, y de hecho de alguna forma ya se ha experimentado. Tobías trabajó con pacientes y familiares juntos y fue muy útil. Así mismo, ha sido importante ver como las obras dejadas los familiares eran muy significativas y ayudaban tanto al duelo como a la comunicación entre el paciente y los que le rodeaban.

Hace unos años, después de firmar el primer convenio entre el Hospital Clínico de Barcelona y el Máster en arteterapia de Metáfora, entonces en la Universidad Pompeu Fabra, desde la coordinación de prácticas, una alumna y yo dimos una charla al equipo médico, con el fin de explicar el trabajo de arteterapia en oncología. Al final, una de las doctoras nos comentó que en ese momento entendía qué era el arteterapia, pero que desde su opinión le parecía evidente que sería muy útil que cambiáramos el nombre de la profesión, que la palabra “arteterapia” podía resultar confusa. Esta cuestión se está debatiendo en la Ate justo en este momento. Nos gustaría saber qué opinas desde tu perspectiva.

Todo depende del nombre que escojáis. Seguramente sería bueno que incluyera alguna palabra que hiciera referencia a la parte de psicoterapia, aunque a menudo habláis de acompañamiento. A algunas personas también les frena pensar que todo es arte. A pesar de que los niños dibujan o pintan de forma espontánea, a partir de una cierta edad creemos que no nos sale bien y dejamos de dibujar o de hacer nada que tenga que ver con arte.

Muchas gracias

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Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin autorización expresa del autor.

Puedes descargar la entrevista, pinchando aquí.

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